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La alimentación en la tercera edad
La alimentación, además de tener la función de nutrir, también debe tener cierto sentido lúdico siempre que sea posible. Así, pueden añadirse algunos dulces o aperitivos que mantengan el interés por la dieta, siempre atendiendo a las capacidades de quien los toma.

Cuando los platos son visualmente atractivos, sabrosos y de texturas agradables, el cumplimiento de la alimentación está más garantizado. Las comidas pequeñas suelen aceptarse mejor que las abundantes, por tanto es mejor hacer 5 tomas diarias en lugar de tres de mayor cantidad.

Todos los nutrientes necesarios deben estar presentes a través de una dieta completa y variada. Cuando un alimento no puede o quiere tomarse, es recomendable buscar otras fuentes que sustituyan las propiedades del mismo.

Cuando se eliminan grupos de alimentos de la dieta habitual es necesario recurrir al uso de suplementos nutricionales, que suelen ser alimentos líquidos que aportan los sustentos necesarios para cada caso.

En los casos en los que existe un riesgo de malnutrición o en los que la malnutrición ya está presente, los alimentos a consumir deberán ser de alto valor calórico y con los nutrientes necesarios y adecuados a su situación.

Cuando los sentidos del olfato y del gusto se deterioran, las hierbas aromáticas y las especias ayudarán a realzar el sabor de las comidas. Algunas tienen incluso efectos beneficiosos sobre la digestión, etc.


Aparición de problemas

Debe prestarse atención a la situación de cada persona: con problemas de deglución o masticación los alimentos serán de consistencia adecuada para facilitar su consumo. La disfagia es un problema habitual entre los mayores. Se trata de la dificultad de tragar los alimentos, y puede ser debida a distintas razones. Supone un riesgo de asfixia, y en personas de poca independencia es importante vigilar sus movimientos mientras comen.

En casos de enfermedades más graves o de larga duración, las necesidades energéticas aumentan y no es fácil administrar todas las calorías y nutrientes necesarios mediante la nutrición convencional u oral. En estos casos suele optarse por la nutrición enteral (nutrición mediante una sonda que llega hasta el interior del tracto gastrointestinal) o parenteral (los nutrientes se administran por vía intravenosa por no poder utilizase el tracto gastrointestinal). La desnutrición empeora la calidad de vida y agrava la situación de las enfermedades presentes e incluso aumenta el riesgo de muerte.

Es mucho más difícil solucionar una situación de malnutrición una vez aparecida ésta, por lo que es muy importante detectar una posible malnutrición a tiempo y mejorar así la recuperación de otras posibles enfermedades de base.

Pesarse con regularidad, una o dos veces al mes, puede ser muy útil para detectar cambios corporales. Un peso suficiente y estable es un buen indicador de una alimentación adecuada, así como de la ausencia de algunas enfermedades graves.

La clave para un buen estado de salud es una alimentación variada y equilibrada, deben incluirse a diario alimentos pertenecientes a los diferentes grupos.

Comer con la familia o con los amigos es bueno para mejorar el estado de ánimo y para potenciar el apetito. También cuidar la presentación de los platos añadiendo ingredientes sencillos estimula el apetito. Se ha de disfrutar comiendo, y combinar distintos sabores y técnicas culinarias, como hervidos, vapor, plancha, horno, etc.
 
     
   
     
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