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A / OBESIDAD EN EL ADULTO
1. ¿QUÉ ES?
Es una situación en la que hay una cantidad
excesiva de grasa en el organismo, debida frecuentemente
a una ingesta superior a la que el organismo
necesita. Se sabe que es un factor de riesgo
importante en la aparición de ciertas
enfermedades, entre las que destacan las enfermedades
cardiovasculares, la hipertensión, la
diabetes y ciertos tipos de cáncer. En
consecuencia, la obesidad puede incrementar
el riesgo de mortalidad.
La obesidad y sobrepeso se detectan fácilmente
mediante la medida del Índice
de Masa Corporal (IMC). El IMC es una
fórmula que relaciona el peso y la talla
del individuo y sirve para clasificar su estado
nutricional. Se calcula dividiendo el peso en
Kg entre la altura en metros al cuadrado (Kg/m2).
Cuando esta proporción supera la cifra
de 25 es un caso de sobrepeso y cuando es superior
a 30 es un caso de obesidad.
Puedes
calcular tu IMC en la sección de Herramientas >>
1.1. ¿Cuáles son sus causas?
Algunos factores genéticos podrían
desencadenar este problema, como la distribución
y cantidad de grasa corporal o los mecanismos
que regulan la saciedad. Pero aunque algunos
de estos factores pueden provocar en cierta
medida el aumento de peso, son los menos frecuentes.
Los cambios socioculturales en los países
desarrollados son evidentes, y responsables
en gran medida de los nuevos hábitos
que se están tomando en torno a la alimentación
y actividad física. Los genes determinan
la tendencia a la ganancia de peso en cada persona,
pero el balance energético está
directamente afectado por el exceso alimentario
y la carencia de actividad física que
provocan el exceso de peso. Por tanto, los cambios
de patrón en la nutrición están
llevando a la sociedad occidental a una situación de obesidad en forma de epidemia. Las necesidades de movimiento físico
se restringen cada día: transportes públicos,
automatismos urbanos y domésticos, y
actividades de ocio más pasivas hacen
que el balance de energía de la población
sea más positivo, es decir, que gastemos
menos energía de la que ingerimos.
Las costumbres en nuestra alimentación
tienen un papel primordial a la hora de regular
nuestro propio peso corporal. Las sensaciones
de hambre y saciedad forman un ciclo que puede
desequilibrarse con facilidad ya que la sensación
de hambre es más potente que la de saciedad,
por lo que es más fácil que exista
indiferencia ante las señales que nos
indican que estamos saciados y, que por tanto,
sigamos comiendo.
1.2. ¿Quién la padece?
Es el trastorno metabólico más
frecuente en la sociedad industrializada. El
13% de la población española es
obesa y el 19% tiene sobrepeso.
Aproximadamente el 8% de la población
europea es obesa. La incidencia de obesidad
es superior en:
Las regiones septentrionales y orientales.
Las clases socioeconómicas más
bajas.
Las mujeres. Los hombres, sin embargo, tienen
una mayor incidencia de sobrepeso, es decir,
un IMC comprendido entre 25 y 30.
1.3. ¿Cuáles son los
tipos de obesidad principales?
Es importante la forma en que la grasa se distribuye
en el cuerpo porque determina dos tipos de distribución
básicos:
Tipo androide: es más
frecuente en los hombres. La grasa se deposita
fundamentalmente en el abdomen; si la acumulación
de grasa es excesiva, puede constituir un problema
de salud.
Tipo ginoide: es más
frecuente en las muje
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