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2. RECOMENDACIONES NUTRICIONALES

El páncreas tiene un papel fundamental en la digestión de los alimentos y en el metabolismo general. Los pacientes con enfermedad pancreática pueden tener el equilibrio sanguíneo comprometido, dando lugar tanto a insuficiencia de vitaminas y minerales (micronutrientes), como de macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas).


2.1. Implicaciones nutricionales:

El estado nutricional de una persona afectada por pancreatitis depende, en parte, de la duración y severidad de la enfermedad, y la causa de la pancreatitis. La situación clínica de estos enfermos evolucionará en función de su estado nutricional.

Un episodio agudo de pancreatitis podría desencadenar una incapacidad de dar una nutrición por vía oral, además de un estado metabólico alto. Los enfermos de pancreatitis se caracterizan por astenia y bajo peso en relación a su talla.


Las causas de la malnutrición, son entre otras:

- Baja ingesta: estas personas suelen presentar dolor abdominal, náuseas y anorexia, síntomas que contribuyen a disminuir o suprimir la ingesta.

- Maldigestión: las grasas no se pueden digerir por falta de los enzimas que las descomponen, aunque hay mecanismos que compensan este problema absorbiendo el 50% total de las grasas totales.

- Malabsorción: el fallo del páncreas repercute en la secreción de sustancias (bicarbonato) que neutralizan los ácidos que se liberan en el estómago y hacen que los ácidos biliares se precipiten y no puedan transportarse y absorberse bien. Muchas personas con pancreatitis tienen las concentraciones de albúmina y colesterol bajas porque los ácidos biliares no se absorben bien y se aumenta la formación de nuevos ácidos biliares a partir del colesterol.


2.2. Intervención nutricional

Pancreatitis aguda

Son personas en situación hipercatabólica y con el metabolismo aumentado, además de sufrir agresiones pancreáticas importantes.

Los objetivos nutricionales son los siguientes:

- Conseguir un balance nitrogenado positivo: aportar más proteínas (fuente de nitrógeno) de las que son eliminadas.

- Disminución de la estimulación del páncreas (Aportar nutrientes que eviten la digestión por parte del páncreas).

- Mejora del pronóstico de la enfermedad.

- Aseguramiento de la ingesta adecuada teniendo en cuenta la situación y necesidades del organismo.


Los dolores son debidos a la secreción de enzimas pancreáticas y bilis. Por lo tanto, el tratamiento nutricional debe estimular este proceso lo mínimo posible. Durante un ataque agudo de pancreatitis la dieta será oral, manteniendo la hidratación por vía intravenosa. En casos en los que sea necesario un ayuno prolongado de más de una semana se recurre a nutrición enteral o parenteral.

Cuando la dieta es oral, o en el paso de nutrición enteral a dieta oral, siempre se deben mantener bajos los componentes grasos (25 a 40g al día) haciendo una progresión de una dieta líquida a una de mayor consistencia. Lo más aconsejable es empezar de una dieta absoluta a una líquida, semilíquida (algún puré clarito), blanda (hervidos) y finalmente de fácil digestión (baja en grasas y con alimentos suaves).

Se pueden utilizar triglicéridos de cadena media (MCT) ya que son grasas que no dependen de la bilis o las lipasas (producidas en el páncreas) para su digestión y son de fácil asimilación. Las cantidades de MCT deben estar en torno a los 20-30g diarios y lo más adecuado es que siempre estén prescritas por el especialista.

La dieta se dividirá en 5-7 tomas diarias, de poco volumen para evitar problemas digestivos como la estatorrea (presencia de grasa en las heces) y creatorrea (presencia de carne sin digerir en las heces).
En la dieta líquida se puede optar por caldos vegetales, infusiones, agua, zumos...

La dieta semilíquida es un paso intermedio entre la dieta líquida y la dieta blanda. En esta fase se pueden incluir alimentos de textura un poco más consistente como el yogur desnatado, cremas, purés, manzana cocida...

La dieta blanda es el siguiente paso en la dieta progresiva. En esta etapa los alimentos deben tener una textura suave, blanda; pero además, deben estimular poco el aparato digestivo. En esta dieta no se incluirán los vegetales crudos ni los cereales completos. Las preparaciones permitidas en los alimentos serán los hervidos. En esta etapa también limitaremos las grasas, sobretodo las de origen animal.

Posteriormente, para la dieta de fácil digestión, pueden añadirse más alimentos a la dieta pero manteniendo el aporte de grasas bajo con el fin de no sobrecargar el páncreas. Los alimentos deberían ser lo más suaves posibles y cocinados de formas sencillas.

Alimentos aconsejados en general:

- Pan, pasta, arroz, maíz, harinas.

- Leche desnatada y sus derivados.

- Queso fresco.

- Patatas, verduras y hortalizas. Evitar los que producen flatulencia. Cocinarlas lo suficiente para que queden tiernas, pero no en exceso para evitar flatulencias. Tomarlas en puré o cortadas en trocitos pequeños.

- Frutas: más recpomendables cocidas, en pure, o al horno.

- Legumbres: mejor cocinarlas sin grasa. Suelen tolerarse mejor en puré.

- Carnes magras: ternera, pollo sin piel, pavo, conejo.

- Pescado blanco.

- Clara de huevo.

- Sopas y cremas desgrasadas.

- Infusiones claras y suaves.

- La temperatura de los alimentos debe ser templada, ni muy fría ni muy caliente.


Alimentos desaconsejados (generalmente por su contenido en grasas o porque estimulan el el páncreas):

- Bollería, cereales integrales.
- Quesos curados y blandos, quesitos y nata.
- Aguacate.
- Partes grasas del cerdo, cordero y pato.
- Embutidos, paté, salchichas y fiambres.
- Sardinas, atún, salmón, pulpo, pescados en aceite.
- Cremas con nata o queso, o ricas en grasas.
- Bebidas gaseosas.
- El alcohol debe estar totalmente restringido.


Pancreatitis crónica:

El enfermo está en situación de malnutrición debido a una baja ingesta, malabsorción y maldigestión. Además puede padecer de dolor abdominal y diabetes asociada a la pancreatitis.

Los objetivos nutricionales son los siguientes:

- Intentar controlar el dolor producido por la ingesta de alimentos.

- Intentar controlar la malabsorción (evitar diarrea y esteatorrea).

- Adecuar la ingesta según sus necesidades.

- Favorecer la digestión y absorción intestinal.

- Reducir la estimulación del páncreas.

La dieta a seguir será ligeramente hipercalórica (rica en energía), hipolipídica (baja en grasas) e hiperproteica (rica en proteínas). Para evitar la esteatorrea se deben mantener las grasas bajas y repartirlas en las distintas tomas a lo largo del día.

En caso de esteatorrea, acuda a su especialista para que le prescriba el tratamiento más adecuado.

Se desaconseja el consumo de alcohol y alimentos excitantes como el café o el té, especias, picante, salsas... Si el enfermo padece además de diabetes, habrá que adaptar la dieta sin olvidar que ha de ser de fácil digestión.


Los alimentos aconsejados para la pancreatitis crónica son:

- Lácteos: leche y yogures desnatados, queso bajo en materia grasa (M.G.).

- Cereales: arroz, pasta, pan, galletas (no grasas).

- Legumbres: mejor sin piel y en raciones moderadas. Cocinarlas sin grasa.

- Patatas hervidas.

- Frutas hervidas, al horno o en almíbar, controlando que el almíbar sea bajo en azúcar y que las frutas elegidas no sean grasas.

- Verduras: todas excepto las flatulentas o de difícil digestión como el pimiento crudo, la cebolla o el pepino.

- Carnes: magras, jamón cocido no graso o pavo.

- Pescado: magro o blanco.

- Alimentos grasos: aceite de oliva o semillas. Se toleran mejor crudos.

- Cocciones: no grasas: plancha, hervido, papillote, horno, vapor...

- El agua es la mejor bebida. Si se toma algún refresco, mejor que sea sin gas y poco azucarado.

En casos más severos se deben eliminar al máximo las grasas. Para esto se puede recurrir a pescados magros blancos, clara de huevo cocida, lácteos desnatados o módulos proteicos específicos.


2.3. Nutrición enteral

Cuando la pancreatitis es grave o el paciente ha de seguir una dieta absoluta durante más de una semana, generalmente se recurre a una alimentación especial para evitar la estimulación del páncreas y conseguir que el paciente reciba todos los nutrientes necesarios. Este tipo de alimentación puede ser una nutrición enteral o parenteral y será prescrita por el especialista basándose en el estado físico y nutricional del paciente y en función del grado y severidad de la enfermedad.

 
     
   
     
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