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1. ¿QUÉ ES?
La sepsis es una infección bacteriana
de la sangre que desencadena una serie de respuestas
en distintos sistemas del organismo (hormonales,
circulatorios, inmunológicos y metabólicos).
Es un estado hipermetabólico durante
un tiempo prolongado, por lo que genera un gasto
energético de oxígeno y de los
nutrientes de reserva. Esto significa que los
hidratos de carbono, proteínas y grasas
almacenados en el organismo se movilizan (se
gastan) para asegurar las necesidades del cuerpo
y mantener las funciones inmunitarias, inflamatorias
y reparadoras. Cuando la nutrición no
cubre las necesidades requeridas, alguno de
estos procesos se puede ver comprometido.
El nivel de azúcar en sangre suele elevarse
por encima de los valores normales debido a
la resistencia a la insulina por parte de los
tejidos corporales. Los niveles de zinc y hierro
en sangre disminuyen. Los músculos se
consumen para aportar energía y cubrir
las necesidades energéticas.
El origen de la sepsis, se encuentra en cualquier
proceso infeccioso, ya sea por bacterias, virus,
hongos o parásitos.
1.1 ¿Cómo se clasifica?
Se clasifica en función de los siguientes
factores:
agente infeccioso desencadenante de la sepsis.
síntomas.
grado de afectación. Sepsis que afecta
a uno o a más de un órgano.
órganos afectados.
aparición o no de shock séptico.
Cuando la sepsis es grave se da una disfunción
de órganos, baja la tensión, se
acidifica la sangre (acidosis láctica),
disminuye la cantidad de orina y se dan trastornos
de la conciencia.
1.2. ¿Quién lo padece?
Se estima que en España existen 3 casos
de sepsis por cada 1.000 habitantes.
1.3. ¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se hace mediante observación
para detectar los síntomas típicos
de la sepsis:
temperatura corporal demasiado alta o baja
taquicardia (aumento de la frecuencia con la
que late el corazón)
presencia de un germen en un lugar no habitual
aumento de los glóbulos blancos en sangre
por encima de los niveles normales
1.4. ¿Qué complicaciones
tiene?
Alteración del metabolismo proteico:
las necesidades energéticas aumentan
y el organismo responde utilizando las proteínas
corporales para atender a sus carencias.
Alteración del metabolismo de
los hidratos de carbono: la sepsis
se caracteriza por una hiperglucemia (aumento
de niveles de azúcar en sangre). Cuando
alcanza determinados niveles de glucosa en sangre
se debe administrar insulina.
Alteración del metabolismo de
las grasas: las grasas almacenadas
se movilizan para obtener energía a partir
de ellas y para formar parte de diversos procesos
del metabolismo.
Alteración del metabolismo de
los minerales: disminuyen los niveles
de zinc y hierro
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