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1. ¿QUÉ ES?
La disfagia es la dificultad que surge al tragar
alimentos líquidos y/o sólidos
entorpeciendo su paso desde la boca hasta el
estómago.
Las consecuencias de la disfagia pueden ser
desde malestar hasta pérdida de peso,
malnutrición, deshidratación,
asfixia, además del riesgo de bronco-aspiración
que puede provocar neumonía u otros problemas.
Figura 1. Fases de una deglución
normal
1.1. ¿Cómo se clasifica?
Existen dos tipos de disfagia:
orofaríngea: presenta
dificultad sobre todo con los alimentos líquidos.
Se debe a un trastorno del movimiento muscular
de la faringe que dificulta el paso de los alimentos
a través de ella.
esofágica: se debe a
trastornos de obstrucción, de movimiento
o sensitivos.
1.2. ¿Quién la padece?
La disfagia es muy común en personas
de edad avanzada, así como un alto porcentaje
de personas sometidas a cuidados a largo plazo.
También es frecuente la disfagia en personas
que han sufrido un accidente cerebro-vascular
o con trastornos neurológicos.
1.3. ¿Cuáles son sus
causas?
Cuando la disfagia es de origen mecánico
presenta dificultad exclusiva para deglutir
sólidos. Puede estar producido por:
Deglución de alimentos demasiado grandes
o cuerpos extraños que obstruyen el camino
hacia el estómago.
Alteraciones de la faringe o esófago.
Alteraciones de órganos adyacentes por
tumores, etc.
En cambio, cuando la disfagia es de tipo neuromuscular
la dificultad se presenta tanto para tragar
líquidos como sólidos. En este
caso el problema viene dado por:
Alteraciones del músculo responsable
de la deglución (Parkinson, esclerosis
múltiple, etc.).
Cirugía local
1.4. ¿Cómo se diagnostica?
Se evalúa lo siguiente:
Función oral del enfermo: capacidad de
masticación, salivación, etc.
Reflejos de deglución.
Función de la laringe.
Se inspecciona la boca para detectar posibles
lesiones en los labios, lengua o paladar. También
se explora el cuello para ver si existen bultos.
Hay que tener en cuenta los fármacos
que esté tomando el enfermo para descartar
posibles interacciones con la función
de tragar.
Además de estas pruebas, para completar
la exploración, existen determinadas
técnicas como la nasoendoscopia, radiografías,
etc., que se realizaran sólo en los casos
necesarios.
Signos primarios de un problema de deglución:
el alimento queda debajo del paladar, en las
mejillas o contra el paladar.
movimientos exagerados de la lengua.
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