La restricción de alimentos y poca variedad en la dieta trae carencias vitamínicas y de minerales. Algunas personas que sufren de anorexia no beben los líquidos suficientes porque no toleran la sensación de estómago
lleno que conlleva la ingestión de líquidos.
Otras en cambio, toman líquidos en exceso para frenar el hambre.
El establecimiento de horarios de comida fijos y con la duración suficiente puede ayudar a que se refuercen las señales de hambre y saciedad tanto para los casos de bulimia como de anorexia nerviosa.
Las personas anoréxicas suelen tender
a tener los niveles de colesterol elevados, y aunque no se conoce con exactitud la razón que provoca esto, puede ser debido a problemas
hepáticos, fallos en determinadas funciones cerebrales o una alimentación anormal.
Esto no significa que en estos casos deba seguirse una dieta pobre en grasas.
Las necesidades de hierro bajan en este estado, por lo que no es tan habitual una carencia de este mineral. Esto también ocurre en el caso de algunas vitaminas.
El zinc se ve disminuido en los casos de anorexia y bulimia nerviosa debido a un deficiente consumo de energía y sobre todo alimentos que contienen este mineral (carnes rojas, semillas)
o debido al cambio a una dieta vegetariana.
El zinc es responsable de la percepción
del gusto y el apetito, razón por la
que se ha sido estudiado para averiguar si su falta afecta también a una menor ingestión de alimentos.
El consumo inadecuado de calcio contribuye a que los huesos pierdan masa, con mayor riesgo de osteoporosis.
El uso de diuréticos y/o laxantes provocan deshidratación y una bajada de los niveles de potasio. Los niveles de sodio pueden bajar en exceso provocando una situación de mayor gravedad. El vómito reiterado también provoca estos desórdenes.
Muchas personas que restringen sus calorías diarias sufren una bajada en las necesidades energéticas.
Los bulímicos requieren mucho estímulo
para seguir las dietas de recuperación
o mantenimiento, en lugar de las dietas hipocalóricas que se imponen a sí mismos. Debe recordárseles que los intentos de restricción del consumo
de calorías sólo aumentarán el riesgo de excesos alimentarios posteriores.
Se debe favorecer un equilibrio adecuado de proteínas, hidratos de carbono y grasas. Las grasas son mejor toleradas cuando se toman en pequeñas cantidades, como por ejemplo, por medio de quesos, leche, adición de mantequilla o aceite a algún producto, etc. Los suplementos vitamínico-minerales pueden ser recomendables en los casos en los que la restricción de alimentos es severa, pero deben estar recomendados por un especialista en nutrición.
En las personas bulímicas el consumo
reducido de alimentos y los métodos de
compensación (vómitos, uso de laxantes, etc.) suelen omitir las señales de hambre y saciedad. Estas señales se refuerzan cuando se reestablece una alimentación normal y se abandonan los comportamientos compensatorios.
Son trastornos que requieren ayuda profesional para establecer el tratamiento oportuno. Debe tratarse a cada persona de manera individual, por lo que las necesidades nutricionales concretas estarán prescritas por un profesional de la salud de acuerdo a cada persona.
Las personas cercanas y familiares del enfermo deben ser realistas con el problema y tener en cuenta de que es un tratamiento que dura un periodo largo de tiempo. La comprensión y cariño por su parte es esencial para la superación del problema, además de la ayuda profesional, que puede ofrecerse
en hospitales, centros de día o asociaciones.
Las personas con desórdenes alimentarios
suelen tener amplios conocimientos sobre nutrición, pero es necesaria una educación nutricional para corregir sus hábitos. Aunque muestran mucho interés por la nutrición, sus fuentes de información pueden no ser las adecuadas e incluso pueden tener interpretaciones
distorsionadas debido a su enfermedad.
La educación nutricional ayudará al enfermo a tomar decisiones más fundamentadas y racionales a la hora de relacionarse con la alimentación. Los familiares o personas del entorno del enfermo también deberían recibir educación nutricional para ofrecer un apoyo más integral.